Historias que inspiran
Aviasarita Aviasarita en su meliponario en Ich Ek, Hopelchén, Campeche © TNC

Historias que inspiran

Meliponicultoras por la conservación de la Selva Maya

Sherie Rae Simms

La Selva Maya es un área biogeográfica que comprende parte de Belice, el norte de Guatemala y el sureste de México donde se encuentra la península de Yucatán con 10 millones de hectáreas de cobertura forestal y conocimientos ecológicos mayas importantes, es uno de los lugares con mayor biodiversidad del mundo. Como todos los lugares más diversos, la cultura ha evolucionado junto con la naturaleza durante al menos tres mil años y en la actualidad estamos presenciando las tasas más altas de deforestación y desculturización de todos los tiempos. Los sistemas productivos insostenibles, la incoherencia de las políticas y la falta de un sistema axiomático compartido, ponen en peligro a los grupos que habitualmente son vulnerados: mujeres, jóvenes y adultos mayores.

La Selva Maya cobija a la península de Yucatán, es hogar de los guerreros jaguares y las abejas guardianas. Más de la mitad (57%) del territorio ancestral maya es propiedad social conocida como ejidos y corresponde a más de 8 millones de hectáreas, de las cuales el 80% son tierras comunales. La tenencia de la tierra se distribuye principalmente entre los hombres y aun cuando el derecho ejidal se hereda, ha seguido favoreciendo a otros hombres. La figura ejidal ha dejado fuera a jóvenes y mujeres, y sus voces rara vez resuenan en la toma de decisiones locales. 

En este contexto, las prácticas tradicionales relacionadas con la crianza de las abejas son expresiones bioculturales que permiten la conservación de la biodiversidad y del conocimiento. La meliponicultura maya es una tradición ancestral con un fuerte sentido ecológico como lo demuestra el Códice Madrid (o Trocortesiano), que es considerado el primer y más antiguo manual de meliponicultura en el mundo.

Los pictogramas del códice y los estudios académicos demuestran que en la Selva Maya existen aproximadamente 150 especies de abejas nativas, de las cuales 30 son abejas eusociales, aptas para la crianza. Es bien sabido que las abejas brindan servicios de polinización invaluables ya que facilitan la reproducción de 77% de las plantas de la selva maya y 75% de los cultivos de los que dependen nuestros sistemas alimentarios. Son especies cruciales para evaluar la integridad ecológica y su presencia refleja ecosistemas saludables. La abeja melipona o “Xunan Kaab” también proporciona bienes como la miel y la cera que son valorados por sus propiedades medicinales. La meliponicultura es una actividad que integra la perspectiva de género y que refleja la cosmovisión maya, la palabra Xunan Kaab significa dama abeja. 

El liderazgo de las mujeres se desencadena por la necesidad de establecer alianzas para lograr objetivos comunes, principalmente en torno a tres factores comunes: ingresos, salud y educación familiar. Así, las principales razones por las que las mujeres se organizan para conservar la naturaleza a través de la meliponicultura son:

  • Manifestar la importancia de las abejas nativas sin aguijón y su preservación (evitar riesgo de extinción).

  • Promover acciones de conservación en las áreas donde se ubican sus comunidades.

  • Promover la conciencia social del rol de las abejas nativas en el ecosistema y en la cosmogonía maya. 

  • Recuperar el conocimiento tradicional de las abejas nativas y el valor medicinal de los productos de la colmena.

Recomiendo a las mujeres que sigan colaborando en el trabajo para salir adelante.

San Antonio Sahcabchén, Calkiní, Campeche

Desde el inicio de la cuarentena por la pandemia del COVID 19, en TNC hemos implementado estrategias de comunicación, capacitación, facilitación y acompañamiento remoto y presencial para seguir fortaleciendo el trabajo y la conexión. Todas las mujeres que empoderan a otras mujeres enfrentan desafíos importantes, pero aquellas que viven en comunidades rurales, donde existe una importante falta de acceso a oportunidades de desarrollo, enfrentan desafíos aún más complejos. 

Sin embargo, con el pasar de las semanas, nos dimos cuenta que las mujeres fueron estableciéndose como lideresas en sus proyectos productivos y compartieron una cultura de empatía a través de videos caseros, se recuperaron de las pérdidas de las tormentas tropicales Amanda y Cristóbal e iniciaron un proceso de sanación del suelo, las plantas y las abejas, integraron la asesoría técnica y acompañamiento RITER y exploraron nuevas formas de organización interna para continuar el trabajo dentro de sus grupos, a pesar de la pandemia. Incluso con todos los desafíos comerciales, continuaron produciendo y vendiendo sus productos.

Desde TNC México, apreciamos la oportunidad y el espacio para compartir y honrar el poder que tienen las mujeres meliponicultoras mayas para auto-desarrollar y sanar a sus comunidades mientras conservan la naturaleza.